Por qué es importante la taxonomía de sostenibilidad de Canadá
La taxonomía de sostenibilidad de Canadá cambiará la forma en que las empresas demuestran su credibilidad en materia de ESG.
Durante años, muchas organizaciones consideraron los criterios ESG como un mero trámite de presentación de informes. Publicaban objetivos climáticos, incluían referencias a la sostenibilidad en sus informes anuales y respondían a los cuestionarios de los inversores cuando era necesario. Ese enfoque ya no es suficiente.
Se espera que la taxonomía de inversiones climáticas de Canadá establezca criterios más claros para determinar qué actividades económicas pueden considerarse verde y que podrían considerarse transición actividades. Esto es importante porque las finanzas sostenibles se basan en la confianza. Los inversores, los prestamistas y las empresas necesitan un lenguaje común para comprender si el capital contribuye realmente a los objetivos climáticos.
Una taxonomía no se limita a premiar a las empresas por utilizar un lenguaje relacionado con la sostenibilidad. Plantea una pregunta más compleja: ¿respaldan la estrategia, el gasto, los resultados y la información divulgada por la empresa una trayectoria climática creíble?
Por eso es importante estar preparado para la taxonomía. Las empresas que estén preparadas podrán vincular su estrategia ESG con la asignación de capital, la gestión de riesgos, la divulgación de información y los resultados financieros. Las empresas que no estén preparadas podrían tener dificultades para demostrar la credibilidad de sus inversiones, planes de transición, calificaciones ESG y declaraciones públicas.
Qué se espera que abarque la taxonomía de inversiones climáticas de Canadá
La taxonomía de CanadáSe está desarrollando este marco para impulsar las finanzas sostenibles, proporcionando al mercado definiciones más claras sobre la inversión alineada con el clima. Se espera que ayude a identificar actividades que ya son bajas en carbono, así como aquellas que puedan contribuir a una descarbonización creíble en sectores con altas emisiones o en los que resulte difícil reducirlas.
En términos sencillos, se prevé que la taxonomía se centre en dos grandes categorías:
| Categoría | Qué significa | Ejemplo de relevancia empresarial |
|---|---|---|
| Actividades ecológicas | Actividades que ya se ajustan a una economía baja en carbono o que generan emisiones muy reducidas | Energías renovables, eficiencia energética, tecnologías limpias, edificios con bajas emisiones de carbono o transporte con cero emisiones |
| Actividades de transición | Actividades que, aunque hoy en día no sean totalmente bajas en carbono, contribuyen a un avance creíble hacia la reducción de las emisiones | Mejoras en los procesos industriales, combustibles con bajas emisiones de carbono, tecnología de reducción de emisiones o proyectos de descarbonización en sectores en los que resulta difícil reducir las emisiones |
| No se ajusta a la taxonomía | Actividades que no cumplen los criterios ecológicos o de transición, carecen de pruebas o entran en conflicto con vías climáticas fiables | Proyectos cuyos beneficios en materia de emisiones no están claros, cuyos planes de transición son deficientes o cuyas afirmaciones sobre sostenibilidad carecen de fundamento |
Esta distinción es importante para Canadá, ya que su economía incluye sectores que no pueden pasar a ser bajos en carbono de la noche a la mañana. Una taxonomía fiable puede ayudar a distinguir las inversiones de transición auténticas de las afirmaciones vagas.
Sin embargo, las empresas no deben dar por sentado que todos los proyectos relacionados con la sostenibilidad cumplirán los requisitos. Para que un proyecto resulte creíble, es probable que requiera pruebas claras, beneficios climáticos cuantificables, una gobernanza sólida y la coherencia con objetivos climáticos reconocidos.
Por qué la preparación para la taxonomía es una cuestión de ESG y finanzas
La taxonomía de sostenibilidad de Canadá no solo afectará a los equipos de sostenibilidad. También afectará a los departamentos de finanzas, relaciones con los inversores, gestión de riesgos, asuntos jurídicos, compras, operaciones y estrategia corporativa.
Una empresa que busque financiación sostenible puede verse en la necesidad de demostrar cómo se ajusta un proyecto a los criterios ecológicos o de transición; al hablar con los inversores, tal vez tenga que explicar si sus inversiones de capital respaldan su estrategia climática; y, al responder a las agencias de calificación ESG, puede necesitar pruebas más sólidas en materia de gobernanza, emisiones, objetivos, gestión de riesgos y calidad de la información facilitada.
Esto establece un vínculo directo entre la credibilidad en materia de criterios ESG y la credibilidad financiera.
Una empresa no puede limitarse a afirmar que apoya el objetivo de cero emisiones netas. Debe demostrar cómo sus inversiones, operaciones, productos y planes de transición respaldan ese objetivo. También debe explicar cómo los riesgos relacionados con el clima podrían afectar a los costes, los ingresos, los activos, las cadenas de suministro, la financiación, los seguros y el crecimiento a largo plazo.
Aquí es donde muchos programas ESG se quedan cortos. Recopilan datos sobre sostenibilidad, pero no los relacionan con el riesgo empresarial, la planificación financiera, las decisiones de inversión ni la resiliencia empresarial.
Cómo la preparación en materia de taxonomía puede contribuir a las finanzas sostenibles
Una taxonomía fiable puede ayudar a las entidades crediticias y a los inversores a comparar oportunidades de forma más coherente. Para las empresas, esto supone tanto un riesgo como una oportunidad.
Las empresas que se preparan con antelación pueden estar mejor posicionadas para:
- determinar si determinados proyectos son ecológicos, de transición o no se ajustan a los criterios;
- respaldar las solicitudes de financiación sostenible con datos más sólidos;
- reforzar la confianza de los inversores en la estrategia ESG y la planificación del capital;
- mejorar las respuestas a las calificaciones ESG mediante una mayor transparencia;
- reducir el riesgo de «greenwashing» evitando afirmaciones vagas o sin fundamento;
- prepararse para la futura verificación de la sostenibilidad y los datos climáticos.
El cumplimiento de los criterios de taxonomía no garantiza el acceso al capital. Sin embargo, puede mejorar la calidad del diálogo con prestamistas e inversores. En lugar de basarse en declaraciones generales sobre criterios ESG, las empresas pueden explicar cómo determinadas inversiones contribuyen a lograr resultados climáticos cuantificables y a reforzar la resiliencia empresarial.
Ejemplo práctico: ¿Es un proyecto de inversión «verde», de transición o no está alineado?
Imaginemos una empresa manufacturera canadiense que tiene previsto modernizar una de sus plantas de producción.
La empresa tiene tres posibles proyectos.
| Proyecto | Posible clasificación | Por qué |
|---|---|---|
| Instalación de sistemas de generación de electricidad renovable in situ | Potencialmente ecológico | El proyecto podría reducir directamente la dependencia de las fuentes de energía con mayores emisiones y favorecer las operaciones con bajas emisiones de carbono |
| Sustituir los equipos de altas emisiones por tecnología de bajas emisiones como parte de un plan de descarbonización documentado | Posible transición | El proyecto podría reducir las emisiones en un proceso industrial ya existente, sobre todo si se vincula a objetivos cuantificables y plazos realistas |
| Ampliar la capacidad de producción utilizando la misma tecnología de altas emisiones sin un plan de transición | Probablemente no se ajuste a la taxonomía | El proyecto podría aumentar las emisiones y no hay pruebas de que se ajuste a una trayectoria climática creíble |
La clasificación depende de las pruebas aportadas. La empresa tendría que documentar las reducciones de emisiones previstas, los límites del proyecto, los supuestos, los costes de capital, los plazos, las autorizaciones de las instancias competentes y cómo encaja el proyecto en la estrategia climática general.
Este ejemplo muestra por qué la preparación para la taxonomía debe implicar a más departamentos además del de sostenibilidad. El departamento financiero debe supervisar la asignación de capital. El departamento de operaciones debe explicar la viabilidad técnica. Los equipos jurídico y de riesgos deben revisar las reclamaciones. El departamento de relaciones con los inversores debe comunicar la información con precisión.
Cómo se verán afectadas las calificaciones ESG
La taxonomía de sostenibilidad de Canadá también podría generar expectativas en torno a las calificaciones ESG y los cuestionarios para inversores.
Las agencias de calificación ESG suelen evaluar la gobernanza, la exposición al riesgo, los sistemas de gestión, las controversias, las emisiones, los objetivos y la calidad de la información divulgada. Una taxonomía no sustituirá a las calificaciones ESG, pero puede influir en la forma en que los inversores interpretan el desempeño en materia de ESG.
Las empresas con una divulgación de información deficiente pueden tener más dificultades para defender sus calificaciones. Las empresas que cuenten con datos sólidos, una gobernanza clara y planes de transición creíbles pueden estar mejor preparadas para responder.
La clave está en no limitarse a perseguir las puntuaciones ESG sin mejorar las prácticas empresariales subyacentes. La gestión de las calificaciones no debe ser solo un ejercicio de comunicación, sino que debe estar vinculada al gobierno corporativo, al rendimiento, a la gestión de riesgos y a la divulgación de información.
Medidas prácticas para las empresas canadienses
Las empresas no tienen por qué esperar a que se publique la taxonomía definitiva para empezar a prepararse. Pueden comenzar con un proceso de preparación estructurado.
1. Alinear la estrategia ESG con los planes de inversión
Revisar los gastos de capital actuales y previstos. Identificar qué proyectos pueden ser ecológicos, de transición o no ajustados a la taxonomía.
Este paso permite determinar si la asignación de capital respalda los compromisos públicos de la empresa en materia de ESG. Además, pone de manifiesto las discrepancias entre la estrategia y el gasto.
2. Crear un archivo de pruebas taxonómicas
Para cada proyecto que pueda estar relacionado, documenta las pruebas.
Esto puede incluir descripciones de proyectos, datos sobre emisiones, reducciones previstas, hipótesis financieras, estudios técnicos, aprobaciones del consejo de administración, evaluaciones de riesgos y vínculos con los objetivos climáticos.
Una afirmación sobre la taxonomía debe estar respaldada por documentación, no solo por una descripción.
3. Mejorar la calidad de la información divulgada
Ajustar la información facilitada a los marcos y normas pertinentes, como el ISSB, el CSDS, el TCFD y la GRI, cuando proceda.
Las empresas deben explicar con claridad los riesgos significativos, la gobernanza, la estrategia, los indicadores, los objetivos y los procesos de toma de decisiones. Los inversores quieren comprender qué es lo que importa, por qué es importante y cómo está respondiendo la dirección.
4. Reforzar la gestión de las calificaciones ESG
Crear un proceso para hacer un seguimiento de los criterios de calificación ESG, identificar la información que falte, corregir los datos inexactos y mejorar la divulgación pública.
Sin embargo, no hay que considerar las calificaciones ESG como el objetivo principal. Unas calificaciones más sólidas deben ser el resultado de una mejor gobernanza, un mejor rendimiento y una mayor transparencia.
5. Prepárate para la certificación
A medida que los datos sobre sostenibilidad se vayan vinculando cada vez más con las finanzas, la verificación externa cobrará mayor importancia.
Las empresas deben documentar las fuentes de datos, los métodos de cálculo, las hipótesis, los controles internos, las aprobaciones y el historial de versiones. Estar preparados para la verificación ayuda a reducir el riesgo asociado a la presentación de informes y mejora la confianza en las declaraciones de sostenibilidad.
6. Revisar las declaraciones públicas sobre criterios ESG
Revisar sitios web, propuestas, materiales para inversores, informes de sostenibilidad y textos de marketing.
Las afirmaciones como “ecológico”, “sostenible”, “con bajas emisiones de carbono”, “en línea con el objetivo de cero emisiones netas” o “preparado para la transición” deben ser concretas, estar respaldadas por pruebas y ser coherentes con la estrategia y los resultados reales.
Errores comunes que hay que evitar
El mayor error es considerar la taxonomía como una cuestión exclusivamente financiera. Las finanzas sostenibles dependen de los datos, la gobernanza, la divulgación de información, la estrategia, las operaciones y la gestión de riesgos.
Otro error es esperar a que los inversores o los prestamistas soliciten información alineada con la taxonomía. Para entonces, es posible que las empresas no dispongan de los datos, los controles o la coordinación interna necesarios para dar una respuesta adecuada.
Un tercer error es utilizar un lenguaje genérico en materia de ESG. El mercado espera ahora que exista una relación más clara entre las iniciativas de sostenibilidad, la asignación de capital, los resultados financieros y la credibilidad en materia climática.
Por último, las empresas deben evitar dar por sentado que las declaraciones sobre la transición son automáticamente creíbles. Las actividades de transición requieren pruebas, plazos, avances cuantificables y una alineación con una trayectoria de descarbonización realista.
Lista de verificación de la preparación para la taxonomía de sostenibilidad de Canadá
Utiliza esta lista de verificación para evaluar si tu empresa está preparada.
| Zona de preparación | Pregunta clave |
|---|---|
| Estrategia ESG | ¿Está tu estrategia ESG alineada con la estrategia empresarial y la planificación financiera? |
| Asignación de capital | ¿Puedes identificar qué proyectos pueden ser ecológicos, de transición o no alineados? |
| Objetivos climáticos | ¿Son los objetivos cuantificables, tienen plazos concretos y están respaldados por planes de acción? |
| Datos sobre emisiones | ¿Se documentan y controlan los datos de Alcance 1, Alcance 2 y los datos pertinentes de Alcance 3? |
| Gobernanza | ¿Existe una gestión clara y una supervisión por parte del consejo de administración de las decisiones relacionadas con el clima y los criterios ESG? |
| Divulgación | ¿Son coherentes las declaraciones públicas con las pruebas y los marcos de información? |
| Clasificaciones ESG | ¿Entiendes qué es lo que evalúan las agencias de calificación y en qué aspectos faltan datos? |
| Garantía | ¿Se han documentado las fuentes de datos, los cálculos, las hipótesis y las aprobaciones? |
| Riesgo de «greenwashing» | ¿Podría cuestionarse alguna afirmación sobre sostenibilidad por ser imprecisa, exagerada o carecer de fundamento? |
Qué ventajas obtienen las empresas al prepararse con antelación
La preparación en materia de taxonomía puede ayudar a las empresas a pasar de promesas generales en materia de ESG a medidas cuantificables.
Puede contribuir a una mejor planificación del capital al mostrar si las decisiones de inversión se ajustan a los compromisos climáticos, mejorar la divulgación de información al vincular los datos de sostenibilidad con su relevancia financiera, y también ayudar a los equipos de relaciones con los inversores a explicar la estrategia de la empresa con mayor seguridad.
Para los prestamistas y los inversores, la información ajustada a la taxonomía puede facilitar la evaluación de si las actividades de una empresa respaldan objetivos climáticos creíbles. Para las empresas, esto puede mejorar la calidad de las negociaciones de financiación y reducir la incertidumbre en torno a las declaraciones ESG.
La verdadera ventaja no es solo estar preparados para cumplir con la normativa. Es una mayor disciplina empresarial.
Preguntas frecuentes: Taxonomía de sostenibilidad de Canadá
¿En qué consiste la taxonomía de sostenibilidad de Canadá?
La taxonomía de sostenibilidad de Canadá es una herramienta de mercado en desarrollo destinada a ayudar a definir qué inversiones o actividades económicas pueden considerarse ecológicas o alineadas con la transición. Su objetivo es mejorar la claridad y la credibilidad de las finanzas sostenibles.
¿Cuál es la diferencia entre las actividades ecológicas y las de transición?
Las actividades ecológicas suelen estar ya en consonancia con una economía baja en carbono. Las actividades de transición pueden seguir generando emisiones en la actualidad, pero pueden contribuir a una descarbonización creíble, especialmente en sectores en los que las alternativas bajas en carbono inmediatas son limitadas.
¿Por qué es importante la taxonomía para las calificaciones ESG?
La taxonomía es importante porque genera expectativas en cuanto a la fiabilidad de los datos, la gobernanza, la estrategia climática, la gestión de riesgos y la divulgación de información. A las empresas con datos poco sólidos les puede resultar más difícil defender sus afirmaciones en materia de ESG o responder a las preguntas de los inversores.
¿Garantizará la taxonomía el acceso a la financiación sostenible?
No. La alineación con la taxonomía no garantiza la financiación. Sin embargo, puede ayudar a las empresas a presentar argumentos más sólidos ante los inversores y las entidades crediticias, al demostrar cómo determinados proyectos contribuyen a los objetivos ecológicos o de transición.
¿Es útil la preparación en taxonomía para el desarrollo profesional?
Sí. Los profesionales que comprendan la estrategia ESG, las finanzas sostenibles, la divulgación de información climática, los resultados financieros, las calificaciones y la verificación de datos cobrarán mayor importancia a medida que las empresas se preparen para el marco de inversión climática de Canadá.
Lo esencial
La taxonomía de sostenibilidad de Canadá premiará a las empresas que puedan demostrar su desempeño en materia de sostenibilidad mediante una estrategia, datos y una lógica financiera fiables.
Las empresas mejor preparadas para este cambio no considerarán los criterios ESG como un mero ejercicio de comunicación. Vincularán los objetivos de sostenibilidad a las decisiones de inversión, la gestión de riesgos, la calidad de la información divulgada y la resiliencia empresarial a largo plazo.
La taxonomía de sostenibilidad de Canadá es más que una herramienta financiera. Es una prueba de si la estrategia ESG puede resistir el escrutinio de los inversores, las expectativas de los prestamistas y la demanda del mercado de medidas climáticas creíbles.
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